Mejora del rendimiento académico y clínico: Los estudiantes logran identificar y reforzar las competencias clave para afrontar con éxito los retos de su formación.
Fase 1 (Pretest): Finalizada con éxito, permitió establecer un diagnóstico inicial de las competencias de los estudiantes.
Fase 2 (Intervención positiva): Arranca en febrero, con estrategias diseñadas para potenciar el desarrollo competencial de forma activa y medible.
Fase 3 (Seguimiento y consolidación): Permitirá evaluar el impacto a medio plazo, asegurando la sostenibilidad del aprendizaje.

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