La Inteligencia Artificial explicable (XAI) no solo se trata de crear algoritmos potentes, sino de entender cómo y por qué se toman las decisiones automáticas que impactan en la vida de las personas. Este enfoque aumenta la transparencia en los procesos tecnológicos, fortalece la confianza de los usuarios y permite detectar sesgos o errores que podrían pasar desapercibidos. Además, garantiza que la IA esté alineada con valores éticos y sirva como herramienta de apoyo, colocando a las personas en el centro de la innovación.










